Marketplaces y plataformas de confianza
Lo difícil no es el catálogo.
Es que dos desconocidos se fíen.
Montar un tablón de anuncios es fácil. Lo difícil es que dos personas que no se conocen cierren una operación de decenas de miles de euros: verificar quién es cada uno, impedir que se salgan de la plataforma en el primer mensaje, dar un cauce a las disputas y mover el dinero sin convertirse en una entidad de pago.
Los cuatro problemas de verdad
Ninguno de ellos es el listado de productos
Un marketplace es una infraestructura de confianza con un catálogo encima. Cuando un proyecto de estos fracasa casi nunca es porque el buscador fuera lento: es porque nadie resolvió alguno de estos cuatro.
Saber quién es cada uno
Verificación biométrica con documento, selfie y prueba de vida. Lo importante es lo que NO se guarda: ni la imagen ni el documento, solo el estado de la verificación y la evidencia del consentimiento. Guardar el DNI de tus usuarios no te hace más seguro, te hace más responsable.
Que no se vayan por fuera
En cuanto dos partes se caen bien, intentan cerrar por WhatsApp y la plataforma se queda sin comisión y sin garantías. La detección vence las evasiones habituales —números escritos en palabras, «arroba», «punto»— sin bloquear por error un precio de nueve cifras, que es el fallo típico de quien monta esto con una expresión regular a la ligera.
Un cauce cuando algo sale mal
Una operación de miles de euros entre desconocidos acaba en disputa antes o después. Sin una cola de disputas con estados y capacidad de suspender, esa discusión se resuelve por correo entre tres personas y termina en reseñas envenenadas.
Mover el dinero sin ser un banco
Aquí está la trampa legal. Retener fondos de terceros y repartirlos convierte a la plataforma en entidad de pago, con su licencia y su supervisión. Se integra una pasarela que sí lo es y se reparte a través de ella, con pago dual por país. Es una decisión de arquitectura, no un detalle.
La línea que no cruzamos
Tu plataforma no debería tocar el dinero
Es la conversación más incómoda de estos proyectos, y conviene tenerla el primer día. Retener fondos de un comprador para luego pagarle al vendedor no es una funcionalidad: es actividad de entidad de pago, con licencia, capital mínimo y supervisión.
Muchas plataformas lo hacen sin saberlo, y funcionan hasta que crecen lo suficiente para que alguien se fije. Nosotros integramos una pasarela que sí tiene esa condición y ejecutamos el reparto a través de ella.
Es una decisión de arquitectura que se toma al principio, porque cambiarla después significa rehacer el flujo de dinero entero.
Y tampoco deberías guardar documentos de identidad
La tentación es guardar el DNI «por si acaso». No hace la plataforma más segura: la hace más responsable y le añade una superficie de brecha que antes no tenía.
Reputación que puede suspender, o no es reputación
Un sistema de estrellas sin consecuencias es decoración. La reputación sirve cuando está unida a una cola de disputas con estados y con capacidad real de suspender a una parte mientras se resuelve.
Y se abre por acuerdo entre las partes, no de forma unilateral: mostrar el historial de alguien sin que lo haya aceptado convierte una herramienta de confianza en una de presión.
Preguntas frecuentes
Lo que hay que decidir antes de escribir código
¿Cuál es la parte difícil de construir un marketplace?
No es el catálogo. Montar un tablón de anuncios es fácil y se hace en semanas. Lo difícil es que dos desconocidos cierren una operación de decenas de miles de euros sin conocerse: hace falta verificar quién es cada uno, impedir que se salgan de la plataforma en el primer mensaje, dar un cauce a las disputas y mover el dinero sin convertirse en una entidad de pago. Ahí es donde se va el presupuesto y donde fracasan los proyectos.
¿Cómo se verifica la identidad sin acabar guardando documentos de identidad?
Con verificación biométrica de documento, selfie y prueba de vida a través de un proveedor especializado, del que la plataforma recibe solo el resultado. No se almacena ni la imagen ni el documento: se guarda el estado de la verificación y la evidencia del consentimiento. Guardar copias de DNI no aporta seguridad, aporta responsabilidad y superficie de brecha.
¿Se puede evitar que comprador y vendedor cierren el trato por fuera?
Del todo no, pero se puede hacer costoso e incómodo. Detectamos los intentos de intercambiar contactos venciendo las evasiones habituales: números escritos en palabras, «arroba» en vez del símbolo, «punto» en vez del carácter. El detalle que importa es no bloquear por error algo legítimo, como un precio de nueve cifras o una referencia de producto con números.
¿La plataforma puede gestionar los pagos entre las partes?
No directamente, y quien diga lo contrario está creando un problema regulatorio. Retener fondos de terceros para luego repartirlos es actividad de entidad de pago, sujeta a licencia y supervisión. Lo que hacemos es integrar una pasarela que sí tiene esa condición y ejecutar el reparto a través de ella, con el medio de pago que corresponda a cada país.
¿Cómo funciona la reputación de vendedores?
Con reputación abierta por acuerdo entre las partes: se muestra cuando ambas lo aceptan, no de forma unilateral. Y con una cola de disputas con estados que permite suspender a una parte mientras se resuelve. Un sistema de estrellas sin capacidad de suspensión no es reputación, es decoración.
¿Tenéis algún marketplace en producción?
Sí, un marketplace vertical con verificación de identidad, control de desintermediación y pagos integrados, funcionando hoy. Está en la página de trabajos con su dominio, y se abre.
¿Tienes claro quién retiene el dinero en tu plataforma?
Si la respuesta es «nosotros», hay una conversación que conviene tener antes de seguir. Cuéntanos qué quieres montar.
Cuéntanos tu caso